lunes, 21 de mayo de 2018

Sesion 5, actividad 2 Marco teorico


ANTECEDENTES 
En algunos estudios sobre el tema se ha señalado que la mayoría de adultos que envejecen en las cárceles por su larga condena e historial delictivo, tienen altas probabilidades de perder el contacto con sus familiares, y al cumplir su condena, ya ancianos y sin familia, no saben adónde ir ni qué hacer. A esto se agrega que por su edad y condición de ex reclusos se les dificulta reconstruir su red familiar y, aún más, conseguir trabajo, pese a que muchos de ellos se han capacitado o han trabajado en la cárcel. Otros terminan su condena con serios problemas mentales, muchas veces incurables (Instituto de Defensa Legal, 1999; CDHDF, 2004; Moreta, 2007; García, 2002).
A lo anterior habría que añadir los abusos, discriminación y violación de derechos humanos de que son objeto durante su estancia en la prisión, tanto por los mismos reclusos como por los agentes de dichas instituciones. Un estudio realizado por la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (2004), evidenció que en varios reclusorios  femeniles y varoniles del Distrito Federal la población penitenciaria no podía salir de sus celdas para recibir el sol de manera directa, ni llevar a cabo su aseo personal, ni recibir comida o hacer ejercicio, aun cuando el dormitorio esté completamente aislado.
A pesar de lo evidente y de lo grave de la situación es muy poco lo que se sabe acerca de los adultos mayores en situación de cárcel en México.
Institucionalización
Para el sistema penitenciario mexicano el objetivo primordial debería ser la readaptación del individuo a través de los programas existentes más que el castigo. Es decir, la estancia en reclusión debe garantizar a la sociedad que el individuo recibirá un trato especializado que le permita su reinserción al entorno comunitario una vez concluida su estancia en prisión. Si bien es cierto que la internación del adulto mayor es en muchos casos necesaria y en otros obligatoria –y que esta puede constituir una respuesta pertinente a situaciones críticas en las que se encuentran las personas de edad avanzada, también es verdad que muchas instituciones no cuentan con el personal, cuidados e infraestructura necesaria para ofrecer un espacio de vida adecuado para satisfacer las necesidades básicas de los internos. Con la institucionalización los adultos mayores se enfrentan a restricciones de espacio para la realización de actividades de pasatiempo preferidas y de privacidad. Además, el aislamiento social y, a veces, la rigidez normativa de la institución dificultan la interacción del adulto mayor con sus familiares, amigos y vecinos. De hecho, existen instituciones que consideran las actividades fuera de la institución como innecesarias, ya que les implican mayores costos (De Couto, 2000).
La distribución por edad y sexo de la población penitenciaria muestra que en el año 2007, el 32% de los reclusos eran menores de 20 años; 48% tenía entre 20 y 34 años; 17% entre 35 y 59 años y el 3% tenían 60 años o más. Cabe señalar que la población reclusa mayor de 50 años son, en su mayoría, personas que han ido envejeciendo en la prisión. Otro dato que llama la atención es que en la cárcel la vejez también tiene cara de mujer, pues en 2007, alrededor del 4.4% de las reclusas tenía 60 años o más de edad; en tanto que en los varones dicha proporción era del 2.1%. Estos datos dan cuenta también de los retos que representa mantener las condiciones de vida de la población masculina y femenina recluida en los centros penitenciarios. En el Estado de México existen centros carcelarios con muy vieja estructura hacinada, e incluso mixtos. En estos últimos, las mujeres están sujetas a los mismos programas de atención y sistemas de seguridad que los varones. Es decir, la situación de la mujer recluida está definida en función de la del hombre preso.
Un estudio realizado por Azaola (2007) sobre las condiciones de vida de los internos en los establecimientos penitenciarios del Distrito Federal y el Estado de México, con base en dos encuestas levantadas en 2003 y 2006, arrojó que las penitenciarías estudiadas proveyeron cada vez menos a los internos de bienes básicos como ropa, cobija y zapatos.
Y que un 30% de los prisioneros en el Distrito Federal y 20% en el Estado de México señalaron que no disponían de suficiente agua para beber. Así mismo, 67% de los reos en el Distrito Federal y 60% en el Estado de México consideraron que los alimentos que les proporcionaban no eran suficientes para matar el hambre.[1]
Para muchos especialistas el abandono de los reclusorios y la sobre población de estos, los ha convertido en el mayor foco de contaminación delincuencial del país.

El proceso de incorporación y adaptación a la vida carcelaria es concebido como un proceso de desculturación, que consiste básicamente en la disminución de la capacidad del sujeto para adaptarse a su nueva realidad, pues el encierro reduce su repertorio conductual y privación personal; además de provocar aislamiento afectivo, físico y social, ya que por lo general este tipo de instituciones se encuentran aisladas y los reclusos están sujetos a un plan y a una rutina que absorbe su personalidad y elimina la distinción entre ámbitos de trabajo, ocio y vivienda.
Entre redes y lazos rotos: abandono y distanciamiento familiar.
Cuándo se cae en prisión el apoyo familiar se vuelve fundamental, tanto el emocional como el material. Las visitas son la principal manifestación de afecto y apoyo desde el exterior, con ellas la persona mayor siente a su familia cercana aunque sea a la distancia. También los familiares suelen actuar como interlocutores entre lo que pasa con el resto de la familia y la comunidad, recreando el mundo exterior. Sin embargo, en muchos casos, conforme pasa el tiempo las redes familiares se van deshilando, se desatan nudos y se rompen hilos. La precaria situación económica en que viven las familias de los reos, la distancia geográfica, los trámites y los requisitos que exigen en las cárceles para las visitas son factores que inciden en el abandono que padecen los adultos mayores que cumplen una sentencia penal.
En el Distrito Federal la Penitenciaría que se encuentra en Santa Martha Acatitla, cuenta con una lista que marca que su población de Adultos Mayores asciende a 45 internos, que se encuentran localizados en el dormitorio 10 compartiendo este dormitorio con personas de VIH, hace diez años se hizo esta reubicación, considerando a los Adultos Mayores como una población vulnerable, es importante mencionar que no existe un seguimiento con respecto a cómo cambio su interacción o si en todo caso esto los beneficio o perjudico en algún sentido.

BASES TEÓRICAS
Envejecimiento: es un proceso gradual, adaptativo e individual, con Modificaciones morfológicas, fisiológicas, bioquímicas y psicológicas propiciadas por los cambios inherentes a la edad y al desgaste acumulado a lo largo de la historia del individuo en un ambiente determinado.
Vejez: Etapa del ciclo vida después de la adultez, cuyo inicio lo establece la sociedad. Por consenso internacional en los países en desarrollo se establece que la vejez se inicia a partir de los 60 años y en países desarrollados a partir de los 65 años.
Adulto mayor: Aquellas que cuentan con 60 años y más edad y se encuentran domiciliadas ó en tránsito en el territorio nacional
         60 a 74 años. Adultos mayores o ancianos jóvenes.                             
         75 a 84 años  Adultos mayores o ancianos viejos.
         85 a 99 años. Adultos mayores o ancianos longevos.
         Mayores de100 años. Centenarios
Tipos de envejecimiento según la OMS.
Envejecimiento exitoso.
  1. a) La ausencia o baja probabilidad de enfermedad y discapacidad relacionada a enfermedad.
  2. b) Alta capacidad cognitiva y funcional.
  3. c) Un activo compromiso con la vida 
Los tres términos son relativos, tienen entre sí cierta jerarquía, pero Envejecimiento Exitoso es más que carecer de enfermedades o que mantener la capacidad funcional y mental, reconociendo la importancia de ambos elementos.

Envejecimiento saludable.
El proceso de fomentar y mantener la capacidad funcional que permite el bienestar en la vejez. La capacidad funcional comprende los atributos relacionados con la salud que permiten a una persona ser y hacer lo que es importante para ella. Se compone de la capacidad intrínseca de la persona, las características del entorno que afectan esa capacidad y las interacciones entre la persona y esas características.
Incluye el aprendizaje durante toda la vida, poder trabajar más tiempo, jubilarse más tarde y en forma gradual, tener una vida activa después de la jubilación y ocuparse en actividades que mejoren la capacidad y mantengan la salud.

Envejecimiento activo.
Es el proceso de optimización de las oportunidades de salud, participación y seguridad con el fin de mejorar la calidad de vida a medida que las personas envejecen”
El envejecimiento activo depende de una diversidad de influencias o determinantes que rodean a las personas, las familias y las naciones.

*    Determinantes económicos: Se refiere a los ingresos, el trabajo y la protección social.
*    Determinantes sociales: El apoyo social, las oportunidades de aprender cosas nuevas, la paz, la protección contra la violencia y el abuso.
*    Determinantes personales: Que tienen que ver con el estilo de vida y forma de pensar de cada individuo.
*    Determinantes conductuales: que se refiere a la participación activa en el cuidado de uno mismo.
*    Entorno físico: Un ambiente adecuado puede establecer la diferencia entre la independencia o dependencia. Las personas que viven en un ambiente inseguro o con múltiples barreras salen menos y, por lo tanto, están propensas al aislamiento y a la depresión.
*    Los servicios sociales y de salud también son determinantes.


Funcionalidad.
Biológica
Psicológica
Social
Ø  Fuerza y masa muscular
Ø  Reserva funcional   (cardiaca, respiratoria, neurológica, renal, inmunológica, etc.)
Ø  Comorbilidad y complicaciones
Ø  Agudeza visual y auditiva
Ø  Estado nutricional
Ø  Estado de ánimo
Ø  Auto percepción de salud y calidad de vida
Ø  Escolaridad
Ø  Espiritualidad
Ø  Ocupación máxima e historial laboral
Ø  Función cognitiva
Ø  Nivel socio-económico individual y familiar
Ø  Asistencia social
Ø   Red familiar
Ø  Cuidadores
Ø  Comunidad y medio ambiente
Ø  Características de vivienda

La práctica de especialización del grupo 2865 que se realiza en la Penitenciaria del Distrito Federal, está enfocada en el tema de los adultos mayores con relación al nivel de funcionalidad que presentan dichos sujetos.
Para poder realizar esta gestión, se debe de entender el concepto de envejecimiento, sus necesidades  y representaciones, tomando en cuenta que es un grupo de alta vulnerabilidad ya que se encuentran aislados de la sociedad y  con baja autoestima.
Razón primordial para que el envejecimiento este recibiendo tanta atención, es el cambio sustancial en la composición poblacional que está ocurriendo en diversas partes del mundo hoy en día. La población de edad avanzada está aumentando a un ritmo acelerado, en parte por el descenso en la natalidad, unido a esto los adelantos en el cuidado y mantenimiento de la salud. Mejoras en la tecnología de salvar vidas, han hecho posible evitarla muerte de muchas personas.
Otro factor es la creciente concientización de la población anciana como grupo definido e identificable. Se le caracteriza como un grupo necesitado socialmente y al cual se debe responder para satisfacer sus necesidades básicas.
Es por eso que para poder entender el proceso por el cual el sujeto va cambiando de entorno y va asimilando el nuevo rol que desempeña, nos fundamentaremos en la teoría fenomenológica.
La fenomenología es el estudio de las ciencias, se cuestiona por la verdadera naturaleza de los fenómenos. Es la descripción de los significados vividos,  existenciales. La fenomenología procura explicar los significados en los que estamos inmensos en nuestra vida cotidiana, y no las relaciones estadísticas a partir de una serie de variables, el predominio de tales opiniones sociales, o la frecuencia de algunos comportamientos.
En este sentido, el objetivo general de la fenomenología es describir al hombre en el mundo, a través de los significados subjetivos que otorgan a ella los sujetos sociales. Por ello, se dice que el método fenomenológico no parte de una teoría fundada, sino de la observación y descripción del mundo empírico, misma que le provee de elementos para su interpretación y teorización.
Alfred Schütz es el máximo representante de esta corriente, y su interrogante básica es su interés por conocer y explicar los marcos de referencia de los actores sociales. En este sentido, la sociología fenomenológica puede ser considerada, en sí misma, un programa de investigación. cuyo problema básico es la cuestión de la sociabilidad como forma superior de intersubjetividad. Esta preocupación básica parte de varias ideas importantes: el estudio de la vida social no puede excluir al sujeto; éste está implicado en la construcción de la realidad objetiva que estudia la ciencia social; el elemento central es, entonces, el fenómeno-sujeto.
Por su parte, Berger y Luckmann  afirman que la vida cotidiana implica un mundo ordenado mediante significados compartidos por la comunidad. Su propuesta fenomenológica tiene como objetivo principal la reconstrucción de las construcciones sociales de la realidad. Se basan, igual que Schütz, en la teoría de la comprensión  desarrollada previamente por Max Weber. Los autores, por tanto, incorporan la subjetividad como dato pertinente para el análisis de la vida cotidiana. La subjetividad se comprende como un fenómeno que pone de manifiesto el universo de significaciones construido colectiva mente a partir de la interacción.
Es por eso que la fenomenología trata de la representación de la realidad, así parece ser desde el momento en que la propia fenomenología exige prescindir de la realidad, de la naturaleza, del mundo objetivo.
La vida cotidiana se presenta como una realidad interpretada por los hombres y que para ellos tiene el significado subjetivo de un mundo coherente. El mundo de vida cotidiana no solo se da por establecido como realidad por los miembros ordinarios de la sociedad en el comportamiento subjetiva-mente significativo de sus vidas. Es un mundo que se origina en sus pensamientos y acciones, y que está sustentado como real por estos.   
El lenguaje y el conocimiento en la vida cotidiana:
ü  Signos y sistemas
ü  Vastas acumulaciones de significado y experiencia
ü  Normas aceptadas del habla correcta
ü  Diversidad de objetos
ü  Es capaz de trascender
ü  Cúmulo social de conocimiento
Estas cuestiones que se mencionan están plasmadas en el ámbito penitenciario con los Adultos Mayores ya que establecen sus signos y componen parte de un sistema, las acumulaciones y de experiencia se dan conforme el tiempo, aquellas que traen desde el exterior, las que adquieren  y las que han adquirido a lo largo de su vida, las normas están dadas y tienen un lenguaje especifico que para ellos es correcto, existe una diversidad de objetos con los que tienen contacto, son capaces de trascender mediante su trabajo como las artesanías que algunos de ellos elaboran y tiene un cúmulo social de conocimiento que adquieren en la institución.
Se presentan dos tipos de realidad que se mencionan a continuación:
  1. La realidad objetiva entendida por aquella que no depende del sujeto, sino que es construida por muchos sujetos, y  que sus elementos son:
Historicidad
La institucionalización
 Organización de sus instintos
Determinaciones socio-culturales
Interacción social
Roles
Habitualidad
Tipificación reciproca de acciones
Generalidad de las estructuras de relevancia
Conocimiento
  1. La realidad subjetiva es aquella que depende solo del sujeto, está constituida por su universo simbólico que es todo el conjunto de la experiencia humana por lo tanto está inmerso el pasado el presente y el futuro.
Dentro de los elementos que cabe destacar son los siguientes:
Temporalidad
El tiempo vivido para los Adultos Mayores internos de la penitenciaría aunado al tiempo que el grupo de prácticas estuvo inmerso en ese tiempo, es de suma importancia ya que este repercute en el comportamiento, en su estado de salud, en cómo ven la vida, etc.
Espacialidad
El espacio vivido es donde se establecen las reglas de convivencia y no es la excepción en este caso ya que los internos se deben adaptar a dichas condiciones, como los espacios para dormir, para recrearse, para trabajar, para acudir al médico, son cuestiones de importancia en la penitenciaría  ya que esta es su vida cotidiana.
Corporalidad
El sujeto en sí, que siente, que piensa, que hace, todo aquello que tiene que ver con el cuerpo vivido:
Mi propio cuerpo es consciente para mí, así como mi existencia
Al mismo tiempo, lo veo con los ojos y  lo toco con las manos
La única parte del mundo sentida por dentro y percibida en su superficie
Relacionalidad
Relación humana vivida, es la interacción que se da entre los sujetos en este caso Adultos Mayores, aquí es importante destacar que la interacción que tienen los adultos es limita ya que muchos de ellos han perdido el contacto total con sus familiares, muchos de ellos ya no reciben visitas y de esta manera no tienen relación con el exterior, algunos elementos son:
ü  Interacción Cara a Cara
ü  Tificaciones
ü  Experiencias



[1] Tanto El Conjunto de principios de la ONU para la protección de las personas detenidas o prisioneras, así como Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, establecen la obligación de brindar un trato digno y los servicios necesarios a las personas reclusas o detenidas para que satisfagan sus necesidades básicas, así como hacer validos sus derechos para solicitar mejoras en el trato que reciben o denunciar los malos tratos ante la autoridad correspondiente (ONU Doc., HRI/GEN/1/Rev.1 art. 30.). 

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